¿Cuál o cuáles consideras que pueden ser los valores educativos que tiene la Historia del Arte en relación con la Historia?
La enseñanza del arte presenta una serie de objetivos
fundamentales para la formación en humanidades y en otras facultades de la vida
diaria. En primer lugar, en conjunción con la Historia, nos ayuda a crear una
cierta consciencia sobre nuestro pasado. El arte, como bien sabemos, debe
considerarse como producto de un momento preciso, de una circunstancia
concreta, que nos permite conectar directamente con el pensamiento y la
sensibilidad de una época. El arte hace que el pensamiento personal de un artista
o de un grupo de artistas sea accesible a aquel que presencia las obras.
Podemos establecer una conexión directamente con las ideas del artista, su
perspectiva o incluso, con su momento vital. La Historia del Arte es una
manifestación de toda la Historia y, supone otro modo de acercarnos a ella. A
través del arte podemos conocer la Historia, no desde una mera mención de los
acontecimientos ocurridos, sino a partir de reflexiones profundas y de
expresiones artísticas cargadas de contenido implícito. Cabe relacionar este
aspecto con el fomento en nuestros futuros alumnos del pensamiento crítico. El
arte nos ayuda a observar, a analizar y, en última instancia, a obtener
conclusiones propias sobre aquello que vemos, oímos o presenciamos.
Esa consciencia sobre nuestro pasado histórico puede
evitar que, por ejemplo, cometamos errores acontecidos con anterioridad, lo que
podría presuponer un impacto directo en nuestra empatía. Al igual que señala
Alain de Botton, considero que el arte puede emplearse como una guía de
experiencias, es decir, nos permite conocer aquello que ha sido vitalmente
experimentado con anterioridad por los artistas o, por los personajes que
manifiestan su apariencia en las obras. En definitiva, podemos encontrar en algunas
obras una guía de conducta de la que podemos extraer conclusiones acerca de
cómo actuar nosotros mismos en determinadas situaciones, especialmente en
aquellos contextos que guarden un notable carácter emocional. Sin lugar a duda,
el conocimiento del arte, así como su práctica, puede ayudarnos a liberar
expresiones reprimidas en nuestro interior, favoreciendo una mejora de carácter
psicológico y emocional.
Un aspecto que tal vez en muchas ocasiones quede
ignorado, es el hecho de que la enseñanza del arte puede suponer una fuente de
inspiración para futuros artistas o, personas que se dediquen puntualmente al
arte. El desarrollo de la creatividad, como bien sabemos, está estrictamente
relacionado con la capacidad de resolución de problemas y la innovación.
Cultivar estas dos facultades a través del arte es fundamental, para poder
desarrollarlas en otras situaciones que se nos presenten en la vida.
Bajo la perspectiva de Huizinga, el arte además preserva
algunos de los valores sociales, morales y estéticos que conforman las
sociedades. A pesar de que estos valores transmuten en el tiempo, esto no debe
considerarse como algo negativo, sino como el resultado de una civilización en
constante evolución en la que se revisan y se reformulan los valores que
conforman las sociedades.
Por otro lado, considero que la enseñanza del arte,
realizada durante un período de tiempo, también tiene como resultado la
creación de una consciencia sólida sobre el patrimonio, especialmente, sobre
aquellas obras seleccionadas significativamente por las instituciones
patrimoniales. A menudo, estas piezas contemplan unas características
históricas o estéticas relevantes para un momento dado de la Historia. Rolan
Recht postula que las obras adquieren la denominación de “lugares de memoria”
cuando son reformuladas sus significaciones simbólicas, implicando en
definitiva la aparición de nuevas formas de concebir estas obras. El objetivo
de esta circunstancia es mantener vivos y presentes nuestros testimonios del
pasado. Un ejemplo de esta actitud sería el empleo de teatros de época romana,
como es el caso del Teatro de Mérida, para la representación de obras teatrales
en la actualidad.
Otro aspecto sobre el que podríamos llamar la atención es
el hecho de que el arte nos ayuda a reflexionar sobre determinadas cuestiones.
En definitiva, los objetos artísticos incitan a la contemplación. Como bien se
explica en el último texto, el arte sirve como un “proveedor de esperanza”, ya
que nos muestra aspectos visibles placenteros de nuestra realidad. Por otro
lado, nos permite aceptar el dolor como un sentimiento legítimo y perteneciente
a la vida.
El arte, además, evidencia nuestras cualidades
individuales, fijando el foco sobre ellas y ayudándonos a orientarnos a
encontrar futuras posibilidades. Tal vez, aquello que personalmente considero
más relevante es que nos permite conocernos a nosotros mismos, identificando en
las obras aquello rasgos que consideramos cercanos a nuestra personalidad o a
nuestro modo de pensamiento sobre determinadas temáticas.
Por último, el arte también favorece cierta emotividad en nosotros. Nos despoja de esa indiferencia que puede caracterizar nuestro día a día. Un ejemplo de cómo el arte puede provocar esa sensibilización individual sería, por ejemplo, cuando en una obra se muestra una escena de una guerra y desencadena en nosotros una reacción de congojo, como es el caso del Guernika.
(ThoughtCo., 2025)
Bibliografía:
- Botton, Alain de; Armstrong, John (2017). El arte como terapia. Hong Kong: Phaidon, pp. 58-59
Gombrich, Ernest H. (1997). Gombrich esencial. Textos escogidos sobre arte y cultura. Madrid: Debate, pp. 366-367 (comentarios expuestos en Erasmus Symposium, Holanda, 1988; primera edición en castellano: Debate, 1997).
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Recht,
Roland (2014), Pensar el patrimonio. Escenificación y
-
ordenación
del arte. Madrid: Abada, pp. 16-17.
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Recht,
Roland (2014), Pensar el patrimonio. Escenificación y ordenación del arte. Madrid:
Abada, p. 57.
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