El aula de Historia como espacio para el desarrollo de una Educación Intercultural (Sofía)

 


Hoy en día, vivimos en una sociedad diversa, en donde existen diferentes identidades sexuales, culturales y religiosas. Sin embargo, el currículo de la Educación Secundaria Obligatoria está destinado a un alumnado aparentemente homogéneo; con jóvenes de un nivel socioeconómico similar, provenientes del mismo país de origen, con la misma cultura. Esto ignora la realidad social actual, creando una diferenciación dentro del aula, la cual no permite adquirir habilidades para el buen desenvolvimiento en un mundo cada vez más globalizado. 

Las asignaturas de Ciencias Sociales, especialmente la Historia, permiten analizar esta realidad social, pudiendo también cuestionar estructuras que provocan la marginación de ciertos grupos y que parecen inamovibles. 

Buscando adaptar el sistema educativo a esta realidad diversa, la LOMLOE dispone de una competencia en “conciencia y expresiones culturales”, la calidad consiste en “comprender y respetar el modo en el que las ideas, las opiniones, los sentimientos y las emociones se expresan Y se comunican de forma creativa en distintas culturas y por medio de una amplia gama de manifestaciones artísticas y culturales” (Ministerio de Educación, Formación Profesional y Deportes). No obstante, la aplicación de esta dentro del aula queda bajo la responsabilidad del docente únicamente, por lo que esta se omite completamente. En muchos casos, se considera que el respeto a otras culturas se establece solo al condenar la violencia hacia las mismas. No obstante, la ausencia de representación lleva a también a la marginación. En pleno siglo XXI, en el temario de la Educación Secundaria Obligatoria, siguen sin tratarse las aportaciones culturales de grupos indígenas, sociedades asiáticas y africanas. Mediante el currículum oculto, se transmite una ideología eurocéntrica. Al tratar la colonización americana, los libros de texto tratan los intercambios culturales y comerciales, así como también la estructura administrativa colonial. Sin embargo, la violencia que supuso dicho proceso para los grupos nativos apenas forma parte del temario. Se tiende a resaltar más la opinión de figuras como Bartolomé de las Casas, jesuita que defendía la dignidad de los pueblos indígenas. Aunque es evidente que aunque a nivel teórico existieran en este tipo de figuras, a nivel práctico se estableció un sistema de dominación basado en estereotipos raciales que prevalece en tópicos actuales en la sociedad hispanoamericana. Estos mensajes no solamente transmiten una idea parcial de lo que fue el proceso de colonización americana, sino que también suponen la negación de las vivencias del pueblo nativo, conteniendo un mensaje intrínseco cargado de racismo. 

Asimismo, una 30% del alumnado migrante proviene del continente africano, y una 10% es originario de Asia (Informe sobre la Integración de los Estudiantes Extranjeros en el Sistema Educativo Español, 2022). No obstante, sus territorios o culturas apenas ocupan lugar en el temario del currículum de Ciencias Sociales. Esto lleva al desconocimiento de sus culturas y territorios por parte de sus compañeros, lo cual tiene como consecuencia la utilización de estereotipos para identificarlos dentro de un grupo. Esta falta de conocimiento tiene un efecto negativo a nivel social, ya que da lugar a prejuicios y violencia. Negar otras realidades no solamente va en detrimento del grupo discriminado; sino también del grupo hegemónico, al cual se le quita la oportunidad de aprender sobre los grupos que lo rodean y adaptarse a una sociedad cambiante. 

El aula de Geografía e Historia puede convertirse en un área de integración y representación intercultural, ya que la adaptación a la multiculturalidad del alumnado (y de la sociedad actual) repercute positivamente en el rendimiento de los estudiantes, al sentirse más motivados al verse representados (Matencio López, Serrano Pastor, Sánchez-Fuster, 2022). Mediante la comprensión de otras culturas a través de su historia, geografía y manifestaciones artísticas, no solamente se adquiere una mayor comprensión de la historia del mundo actual, sino que también se adquieren habilidades sociales que servirán para el ejercicio de una ciudadanía tolerante y abierta al cambio. 


Bibliografía:

Matencio López, R., Serrano Pastor F.J., Sánchez-Fuster, C. (2023). El aula de geografía e historia, un buen escenario de la educación intercultural. ÁREAS: Revista Internacional de Ciencias Sociales, 45, pp. 33-53.



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