En el aire conmovido… (Clau)
La otra tarde acudí con una amiga al Museo Reina Sofía con la intención de
ver la exposición temporal En el aire conmovido..., comisariada por
Georges Didi-Huberman. Lleva desde noviembre, pero aún no habíamos sacado el
tiempo (y las ganas) para ir a verla… sin embargo, yo estaba deseando conocerla.
Sabía que la exposición tenía como título un verso del Romancero de la luna,
luna de Federico García Lorca y eso me entusiasmaba.
Una vez llegamos, entramos a la sala en la que estaba dispuesta la
exposición y nada más entrar contemplamos el texto de sala en una pared frontal
explicando un poquito el motivo de la muestra y otras informaciones referidas
al comisariado. Suponía un análisis de la emoción y su capacidad para promover
cambios a nivel social y político. Llevar como título un verso de Lorca hacía
entrever la conexión entre lo emocional y lo poético. El hecho de que el punto de partida sea un poema del Romancero Gitano (sólo dos
versos) y un texto que hace referencia al “duende”, al juego y a la “teoría del
duende” convierte a la exposición en un juego del cual surge una pregunta
teórica sobre la emoción- el niño que pide la luna.
La exposición se divide en 7 áreas distintas según la temática. Empieza con
la Infancia, con la mirada del niño, y continúa con los adultos que
piensan en las emociones, pasando a las áreas de: Pensamientos, Caras
y Gestos, Sitios, Políticas… y de nuevo, termina la
exposición en otra Infancia. La idea de volver a la infancia para
terminar tiene lógica para Didi-Huberman porque según él los niños son el
futuro en el sentido de que en la infancia se mezcla la memoria con el deseo, y
es la inocencia la que permite una visión utópica, una visión de un futuro
imaginado. Con ello el comisario intenta analizar y estudiar las diferentes
emociones que traspasan lo personal y se transforman en potencias grupales con
la capacidad de influir en la sociedad.
El hecho de que Didi-Huberman confronte las emociones con la política tiene
sentido porque según él la política produce emociones tanto buenas como malas.
Siendo esta área la más polémica de la exposición puesto que aparecen muchas
obras referidas al dolor, a la injusticia, al luto… con obras de Picasso y
Goya- entre otros. Se trata de una exposición en la
que reina la conmoción.
En Caras y Gestos
aparecen artistas como Auguste Rodin, Alberto Giacometti, Salvador Dalí, Única
Zürn… interesándoles el concepto del “síntoma” y cómo se manifiesta a través de
las emociones- sufrimientos- que pueden alterar la realidad del individuo. Otras
obras son de Joan Miró o Simon Hantaï. En el área de Sitios aparecen
artistas como James Ensor, Tatiana Trouve, Miró o Lucio Fontana aludiendo a
cómo la emoción puede transformar nuestra percepción del espacio. A estos artistas les interesa el surgimiento de la emoción
en el espacio, cuestionando sus interpretaciones convencionales.
Son muchas las obras que esta exhibición recoge: alrededor de 300 de casi
200 artistas distintos, los cuales aportan una experiencia única al espectador
relacionando la poética con la política y lo individual con lo grupal. Sin
embargo, al tratarse de un tema tan amplio y complejo,
puede resultar un poco abrumadora debido a la vastedad de obras y conceptos
presentados. Se trata de una propuesta ambiciosa que invita a los espectadores
a reflexionar sobre el poder de las emociones y su capacidad para generar cambios
individuales y colectivos.
Creo que con esta exposición se intenta invitar al espectador a repensar y reflexionar acerca de las emociones y su capacidad para modificar a la sociedad en su conjunto. Tal y como dijo Didi-Huberman en una declaración: “Es la mirada de un francés sobre la intensidad española, la idea de Lorca, la idea de duende y de las emociones en general, es un modo de presentar obras diversas- no sólo españolas- en relación con la intensidad de la emoción, la conmoción, el duende”.
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